EL LUJO ESTÁ EN LA PIEL

Una piel saludable es una piel correctamente hidratada, firme, luminosa y suave. Su aspecto externo nos indica que sus sistemas metabólicos funcionan correctamente y que el aporte de nutrientes y agua que recibe es el adecuado.

Por otro lado, factores medioambientales y hábitos poco saludables pueden actuar en contra de la misma alterando su aspecto estético.

¿Qué diferencia existe entre una piel joven y una piel "de lujo"? 


Una cara joven es, en esencia, bella por sí misma; la grasa profunda facial es el perfecto almohadillado que levanta los tejidos y es responsable de los volúmenes de la cara. Sin embargo, una cara joven no necesariamente implica tener una piel perfecta; el acné, el estreñimiento, los déficits nutricionales y otras muchas causas pueden deslucir su aspecto.

El lujo aplicado al cutis va más allá de la edad, incluso más allá de la salud. En condiciones normales, nuestra piel sufre variaciones a lo largo del día; se va "apagando" progresivamente debido al cansancio, la deshidratación ó el estrés. Son factores pro-oxidantes que desgastan los mecanismos de recuperación que todos los tejidos poseen.

Por eso, cuando tratamos la dermis con los principios activos que necesita, no sólo estamos compensando aquellos deficitarios, sino que estamos aportando información a las células y su entorno para que actúen de un modo correcto.

La Mesoterapia es la técnica más utilizada para introducir en la piel vitaminas, péptidos precursores del colágeno, oligoelementos y ácido hialurónico con el objetivo de aportar hidratación y tono al tejido cutáneo.

Mediante una fina aguja se realizan mínimas punturas muy superficiales en el área a tratar. El término mesoterapia significa "tratamiento del mesodermo", es decir, en la mitad de la dermis, cuyo espesor no suele ser mayor de 2 mm según las zonas.

No todas las mesoterapias son iguales, pues el especialista decide en cada caso cuáles son los componentes más indicados. Las infiltraciones se suelen pautar cada 2 a 4 semanas en función de las necesidades; está indicado a partir de los 30 años de edad con el objetivo de prevenir y tratar los primeros signos del envejecimiento cutáneo facial.

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