IPL, la luz que rejuvenece


¿Qué es el IPL?

La luz intensa pulsada o IPL (del inglés “Intense Pulsed Light”) es un dispositivo que emite una luz de banda ancha que nos permite tratar de forma global varios signos de envejecimiento cutáneo. Con el paso del tiempo y la exposición al sol aparecen manchas, áreas enrojecidas, arrugas finas... Además, se produce atrofia cutánea que afecta a la epidermis, dermis y al tejido graso subcutáneo.
La energía del IPL actúa estimulando la formación de colágeno para, así, mejorar progresivamente la tonalidad y la textura de la piel. Eliminando rojeces, manchas, poros dilatados, líneas finas y, en conjunto, dar luminosidad.
Se trata, pues, de un tratamiento para los signos de foto-envejecimiento (áreas expuestas al sol) a nivel de cara, cuello, escote y manos.

¿Cómo funciona?

El IPL es una herramienta muy versátil. Transmite energía en forma de luz, según la longitud de onda en que dicha energía se emita, es absorbida en mayor o menor cantidad por un tejido concreto. Cada lesión a tratar (vasculares, pigmentadas) absorbe con mayor afinidad una longitud de onda u otra. Por ello, la energía absorbida es capaz de lesionar, de forma selectiva, la lesión deseada.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento se realiza sobre la piel limpia, sin maquillaje.
Para realizarlo, se extiende un gel sobre la zona a tratar. El gel transmite la energía de la luz y se combina con un sistema de frío que protege las capas más superficiales de la piel. Se colocan gafas protectoras sobre los ojos.
Se trata de un procedimiento no doloroso, aunque el paciente puede tener una sensación de calor local.
El tratamiento tiene una duración de entre 30 a 60 min, en función del área tratada.
Y tras él, el paciente puede incorporarse inmediatamente a su rutina habitual. Aunque se le recomienda evitar la exposición solar.

¿Qué puedo esperar después del tratamiento?

Inmediatamente después del tratamiento la piel puede enrojecerse y permanecer levemente inflamada unas horas. Las lesiones pigmentadas, en un principio se oscurecen y dura así unos 5 ó 7 días.
Después del tratamiento se pueden reanudar inmediatamente las actividades y volver a utilizar los productos habituales para el cuidado de la piel, aunque se deben evitar cualquier producto que pueda irritar la piel hasta que desaparezca el enrojecimiento.
Las mejoras se perciben progresivamente. Y aunque, los resultados se evidencian desde la primera sesión, en un inicio son discretos. Es por ello, que se requieren, al menos, 3 sesiones, separadas un mínimo de 3 semanas.
Lo primero que mejora son las manchas y rojeces, y así, la piel comienza a tomar una tonalidad más uniforme. Los cambios en la textura pueden no ser evidentes hasta meses después de una serie de tratamientos.
Debido a que la luz solar es la causa más común de las alteraciones (manchas, vasitos) que intentamos que mejoren a través de los tratamientos de IPL, el protector solar deberá ser parte del cuidado diario de la piel.


Como muchos de los tratamientos que os proponemos, el IPL es totalmente compatible con otros como, por ejemplo: ácido hialurónico, toxina Botulínica, ultherapy….
Durante los días posteriores las manchas se oscurecen y permanecen oscuras entre 7 y 10 días. Durante este tiempo la piel no está irritada ni sensible por lo que se puede maquillar desde un primer instante. Los cuidados posteriores implican una adecuada hidratación de la piel y protegerla del sol con pantalla solar.







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